divendres, 3 d’octubre del 2008

Fever!

Estos dos últimos días no ha habido crisis financiera para mí. Ni rescates de bancos en Estados Unidos ni en Europa, ni compañías inmobiliarias con el agua al cuello por la falta de crédito y la escasez de clientes, ni políticos de ningún país asegurando que los ahorros de sus ciudadanos no corren ningún peligro.

Crisis, what crisis? Como aquel disco de los Supertramp. Sin embargo, tengo que reconocer que el hastío que me provoca que unos miles de parásitos de la banca de inversión y lindezas derivadas, amparados en unos reguladores que hacen cualquier cosa menos controlar el buen funcionamiento de los mercados, no ha sido el motivo de mi desconnexión del mundo. Es bastante menos poético que eso. Se llama gripe, o resfriado monumental, o bajón supremo de las defensas… o qué se yo.

El mundo se ve de otro modo con fiebre. Pese al malestar, las horas pasan soñolientas entre la cama y el sofá. A media tarde y tras haber cambiado de canal un millón de veces en La 2, echan un reportaje de animalitos (¡gran novedad!), seguido de una oferta para comprar los vídeos de Rodríguez de la Fuente. Y me pregunto quién querría comprar ahora esos documentales. El hombre sería un pionero y haría maravillas con los bichos, pero en fin, que con los años que han pasado, anda que no ha habido avances con el Discovery Channel, el National Geographic y la madre que los trajo! Vale sí, que es la fauna ibérica, pero es que mi sentido patrio está por los suelos y lo que es “fauna ibérica” en sentido amplio, veo mucha todos los días.



En fin, igual será la fiebre, pero el documental de La 2, concretamente sobre los “delfines cabeza de melón” me lleva a ver Finding Nemo. O “Nimou”, en inglés. Empieza heavy metal. Un tiburón o una morena, en fin, un bicho malo, se carga a la mamá del pececito y a sus futuros 400 y pico hermanos. Pobres críos, igualito que con lo de la mamá de Bambi. Y luego la cosa se va endulzando, hasta el punto que me veo deseando que a “Nimou” y a su sobreprotector papá se los coma un calamar gigante. En cambio, tengo que decir que los tiburones que han formado un club a lo “alcohólicos anónimos” para ayudarse a no comer pescaditos inocentes me parece absurdamente divertido. Y por cierto, Eric Bana (ñamiiiiiiiiii) es la voz de uno de ellos, en concreto el tiburón martillo. Respecto a papá pez payaso y al niño pez payaso me remitiré a las palabras de Bruce, el tiburón gordote de los millones de dientes: “For a clown fish, he's not that funny”. ¡Cuánta razón! De nuevo me excuso... será la fiebre.

Y más cosas que he intentado ver entre pañuelos, antibiótico, eferalganes y alguna que otra cucharada de la sopa que me dejó mi madre antes de salir corriendo porque perdía el AVE de las cuatro a Barcelona: In her shoes (10 minutos, hasta mi querida Toni Colette logró asquearme. Y por Dios, que alguien rescate a Shirley McLane, la Fed por ejemplo, que tiene práctica últimamente. Que devuelvan a la vida a Jack Lemmon y a Billy Wilder para devolverla al camino, os lo pido por favor!). Must love dogs. Esta la echaban en TeleMadrid o algo así... sí, con John Cusack y Diane Lane, pero terrible!

Así que por favor programadores de televisión, hacedme un favor y poned algo cuando menos decente. O por favor virus varios, dejad que me recupere cuando menos un poco para que sea capaz de leer durante media hora sin que me estalle la cabeza, o para salir un ratito a la calle a airearme y dejar atrás este piso donde no se oye nada. Al final me desquiciaré y hablaré con las paredes. Otra vez me disculpo. Será la fiebre.

1 comentari:

Incitatus ha dit...

No hi ha res com estar malalt uns dies per descobrir els terrors que amaga la parrilla de programació... recupera't plenament aviat!!!!!!!!!!!!