dijous, 15 de gener del 2009

Reencontrando a Max Estrella

Pisar un teatro es un chute de buenos recuerdos, de emociones ya casi olvidadas. Al mirar el escenario siempre viene a mi memoria la visión fantasmal de Miriam interpretando a Inés de Castro; a Jamie, serio y severo como nunca aterrorizándome con los ojos claros del Pedrosa de Mariana Pineda; Jordi, estrujando su vis cómica con ese ladrón absurdo salido de la pluma de Darío Fo; Xènia, increíblemente metamorfoseada en hombre en Esquina Peligrosa de JB Priestley; o Sandra, cuchillo en mano, dispuesta a arrebatárselo todo a Pedro de Portugal. Y desde el patio de butacas, siempre Montse, dirigiendo y pasándolo mejor y peor que los propios protagonistas.

Sobre un escenario he pasado algunos de los mejores momentos de mi vida. Cada viernes, al salir del instituto y posteriormente de la universidad, entre un grupo de personas que destilábamos una química especial. Ver y hacer teatro. Porque también éramos espectadores asiduos (bueno, tan asiduos como nuestra paupérrima economía y la carestía de este arte nos permitían). De aquél entonces guardo mi primera visión de una obra de Lorca, de Lope de Vega y sobre todo, de Ramón María del Valle-Inclán. Primero fue Martes de Carnaval, obra escrita en tres esperpentos. Y luego, Luces de bohemia.

Nunca había disfrutado tanto con un espectáculo, aunque supongo que tendemos a idealizar esos momentos que tanto te tocan y que están tan lejanos (15 años, quizás?) Ayer recuperé Luces de Bohemia con Y y con Guipu. El texto sigue tan espléndido como siempre, pero la fascinación cuando cayó el telón no fue la misma. La escasez de presupuesto o las ganas de innovar convirtieron el paupérrimo Madrid de los 20 en un juego de biombos. Original, pero menos auténtico. Demasiado sencillo y minimalista, cuando la compleja obra de Valle-Inclán requiere derroche de imaginación escénica. La mayoría de los actores estuvieron correctos en los numerosos papeles que les tocaron a cada uno, especialmente Don Latino, perro lazarillo cínico y canalla. Y menos inspirado Max Estrella, paradigma del intelectual menospreciado por la España inculta.

Será que cada día tengo el morro más fino. O que me estoy haciendo vieja.

2 comentaris:

Incitatus ha dit...

Oh! Luces de Bohemia va ser un de les lectures de COU que més em va agradar (l'altra lloc i tirant de memòria ràpida seria per "El Árbol de la Ciencia).

Chemical life ha dit...

Quants records!!! Les primeres interpretacions (Don Juan,...), les improvitzacions amb la Montse, i com no les hores i hores que ens passàvem assajant les obres....Però el millor de tot, era la sensació el dia de la representació!!
Petonets melón!!
P.D. Per fi, m'he decidit a escriure algun comentari!!!