Estoy de malas pulgas últimamente. Una de esas malas rachas en las que se acumulan demasiadas cosas. Con semejante estado me presenté el sábado en el cine. La elección: Happy-go-lucky, del británico Mike Leigh. Igual se me pega algo, pensé. No se me ha pegado mucho. Supongo que iba al cine con la esperanza de encontrarme con una suerte de Amelie anglosajona, menos agraciada, menos dulce, más dada al alcohol y a las minifaldas. Todo eso sí que lo tiene. Pero en todo caso no es una Amelie. Claro que se me olvidó que la dirigía Mike Leigh, un señor que firmó Secretos y mentiras o Vera Drake. Fantásticas ambas, pero no especialmente útiles en un mal día. Por algún sitio he leído que Mike Leigh es como Ken Loach pero en bueno. Difiero absolutamente. Mike Leigh es muy bueno, pero el cine social de Ken Loach no es sólo comprometido. Cinematográficamente tiene también una gran calidad. He perdido el punto. Qué arrebatos me dan a veces…Happy-go-lucky, centrémonos. ¿Conocéis a una de esas personas que ríen todo el día? Jajaja, jijiji, la vida es bella! Y tú piensas… ¿de qué te ríes? Acaban de decir que el Euríbor baja, o que llueve en Cuenca, o que el café se ha enfriado. En fin, Poppy, la protagonista de Happy-go-lucky encaja con esta descripción. Así que mi primera reacción fue de exasperación, nervios más tiesos que un rábano. Pero a medida que avanza el relato, Poppy va adquiriendo consistencia. No es ninguna loca con la cabeza en las nubes. Es optimista, buena persona y con la mente en todo el mundo menos en ella. También és desconcertantemente feliz. Pero está claro que la realidad le va dando sus palos, y con ellos, el personaje toma profundidad dramática, matizando ese optimismo radical e infantil. Y todo sin dejar de ser un cuento de clase media londinense.

Sobresale Sally Hawkins, abofeteable y estrujable a partes iguales. Payasa, tierna y ¡tan británica! Capaz de cambiar de registro en una décima de segundo para pasar de aborrecerla a adorarla. De reír con su inconsciencia a dejarte helada con su lucidez y calidez. Y sin dar pie al recurso fácil de la dramatización. Una vez más aplaudo la capacidad de los intérpretes británicos. Fantásticos.
Pues estas eran mis reflexiones de la noche de ayer, mientras preparaba las primeras lentejas de la temporada. Se hace saber que me han quedado muy ricas. Hoy os las pongo negro sobre blanco (las reflexiones, las lentejas las tengo en un tupper). Deberes: mejorar mis dotes culinarias. Si es que lo más triste es que me encanta cocinar, por qué no lo hago casi nunca? Con esta pregunta os dejo. Happy-go-lucky, ninguna maravilla pero muy visible en estos momentos de sequía en las carteleras.

2 comentaris:
Es verdad que estos días hay una sequera terrible en la cartelera, e ir al cine se ha convertido en un acto de fe. Me alegro que las lentejas le salieran buenas... y recuerda que me prometiste un cocido ;-)
Jo ahir també vaig fer llenties. Pse pse.
Happy ja m'han recomenat que ni hablar.
Jo fa temps que he descartat pelis espanyoles, argentines i possibles contes naif.
STOP ISABEL COIXET
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